-No des a la enseñanza una forma que les obligue a aprender por la fuerza.
-¿Por qué?
-Porque no hay ninguna disciplina que deba aprender el hombre libre por medio de la esclavitud. El alma no conserva ningún conocimiento que haya entrado en ella por la fuerza.
-Cierto.
-No emplees, pues, la fuerza, mi buen amigo, para instruir a los niños; que se eduquen jugando, y así podrás también conocer mejor para qué está dotado cada uno de ellos.

(Platón)



lunes, 26 de septiembre de 2011

Los mitos



Claro que el deseo de saber no nació entre los griegos (¡vaya tontería!), ni siquiera es verdad que haya una diferencia tajante entre las explicaciones míticas y las que dieron los griegos (y damos nosotros). Más bien es una evolución, aunque haya momentos críticos. Si recuerdas lo que pensabas cuando eras niño y lo comparas con la manera en que piensas ahora verás que cada vez recurres menos a la imaginación y más a ideas o conceptos abstractos, que eres cada vez menos crédulo en la autoridad y pides más argumentos.

Os enlazo un vídeo de un mito africano http://www.youtube.com/watch?v=m28-tnaepco&feature=related

y os copio fragmentos de dos mitos, el del Génesis (primer libro de la Biblia) y el del Popol Vuh de la cultura maya.

Si conoces algún mito o quieres probar a inventar uno de tu cosecha, puedes contárnoslo.

“Al principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba confusa y vacía y las tinieblas cubrían la faz del abismo, pero el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas.
Dijo Dios: “Haya Luz”; y hubo luz. Y vio Dios ser buena la Luz, y la separó de las tinieblas. Y a la luz llamó Día, y a las tinieblas, Noche; y hubo tarde y mañana; Día primero.
Dijo Dios: “Haya firmamento en medio de las aguas, que separe unas de otras”. Y así fue. E hizo Dios el firmamento, separando aguas de aguas. Y vio Dios ser bueno. Llamó Dios al firmamento, Cielo, y hubo tarde y mañana. Día segundo.(...)” [Génesis 1. extractos]

Modeló Yahvé Dios al hombre de la arcilla y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue el hombre así ser animado. Plantó luego Yahvé Dios un jardín en Edén, al oriente, y allí puso al hombre, a quien formara. Hizo Yahvé Dios brotar en él de la tierra toda clase de árboles hermosos a la vista y sabrosos al paladar, y en medio del jardín el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.(...) Tomó pues, Yahvé Dios al hombre, y le puso en medio del jardín de Edén para que lo cultivase y guardase, y le dio este mandato: “De todos los árboles del paraíso puedes comer, pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque del día que de él comieres, ciertamente morirás”. [Génesis 2, extractos]


“Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado y vacía la extensión del cielo. Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía. No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaba la mar en calma y el cielo en toda su extensión.(...) Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Gucumatz. De grandes sabios, de grandes pensadores es su naturaleza”. [Popol Vuh. 1]

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