
Un ejemplo de esas diferencias:
La Filosofía busca un conocimiento de Todo, y la ciencia también. Pero de una manera diferente, porque mientras la Filosofía busca Ideas y Principios lo más universales posible, la Ciencia intenta parcelar lo más posible el objeto de su estudio. El Filósofo busca el POR QUÉ de TODO, el científico busca el CÓMO de CADA cosa. Por eso para un científico puede parecer que lo que dice un filósofo son simples vaguedades, mientras que, para un filósofo, al científico “los árboles no le dejan ver el bosque”.

Una consecuencia muy extraña de esto es que ninguna de las ciencias puede tratarse a sí misma. No es un problema matemático “Qué es la matemática”, ni es un asunto de la biología “Qué es la biología”. Todos esos asuntos son filosóficos, como también lo es la pregunta “qué es la filosofía”.
¿Qué os parece más extraño, que uno se pueda preguntar y contestar qué es él mismo (haciéndose así juez y parte) o que uno no pueda ni preguntarse ni saber quién es (sino que se lo tenga que decir otro)?
Os lo ilustro con un diálogo intercavernario, entre ESPELUNCA y ANTRONIA, dos habitantes de cavernisofía (y otras cuevas). Podéis comentar cuanto os sugiera.
Diálogo sobre todo
ANTRONIA.- ¡Hola! Espe. ¿Qué haces ahí sentada?
ESPE.- Aquí, pensando un poco.
ANTRONIA.- Y ¿en qué piensas concretamente?
ESPE.- Concretamente estaba pensando en Todo.
ANTRONIA.- ¿En todo? ¿Nada más? Pues esta mañana no te va a dar tiempo…
ESPE.- No tengo prisa.
ANTRONIA.- ¿No sería mejor que no abarques tanto y vayas parte por parte?
ESPE.- Pero es que precisamente lo que me pregunto es qué es todo, no una parte.
ANTRONIA.- Pero eso es como un puzzle, tienes que ir juntando partecitas hasta que lo tengas todo. Mira, yo, por ejemplo, me dedico a la musgología. Voy recogiendo musgos, los voy clasificando y aprendo cómo se comportan, según la clase de la que sean.
ESPE.- Estupendo. ¿Y cuando termines, qué vas a hacer?
ANTRONIA.- ¿Terminar con el musgo? ¿Sabes lo que dices? Hay infinitas variedades. Pero si eso ocurriera, empezaría con otro tipo de cosas.
ESPE.- Y ¿ya sabes lo que es el musgo?
ANTRONIA.- Qué es el musgo lo sabe todo el mundo. De lo que se trata es de estudiarlo.
ESPE.- A ver ¿el musgo de plástico es musgo?
ANTRONIA.- ¡Claro que no! El musgo es un caverniser vivo.
ESPE.- Y ¿qué es un caverniser vivo? Empieza si quieres por lo de caverniser.
ANTRONIA.- Un caverniser es cualquier cosa que puedas ver o medir. Y un caverniser vivo es el que se alimenta, se reproduce y cosas así…
ESPE.- Muy bien, eso me digo yo. Pero ¿cómo sabes tú todo eso?
ANTRONIA.- ¡Pues porque tengo ojos, como tú! ¿no te digo?
ESPE.- Y ¿cómo sabes que lo que ves es verdad? ¿Te has parado a preguntarte si todo lo que vemos en esta cueva no es más que una alucinación?
ANTRONIA.- ¿No te estará dando fiebre, no?
ESPE.- ¿Te hace gracia?
ANTRONIA.- No, chica, si me parece muy bien que te rayes. Pero hay cosas que no podemos saber, y las que podemos saber ¿cómo sabemos que las sabemos? Pues, mira, al fin y al cabo, porque funcionan. Los musgólogos podemos adivinar lo que va a hacer tal o cual musgo ¿te parece poco?
ESPE.- No, si eso creo yo a veces. Pero aquí me surgen también preguntas. ¿Cómo sé que nuestra creencia seguirá funcionando…? Pero, sobre todo, ¿para qué sirve?
ANTRONIA.- Hija, que simpleza, el musgo tiene mil aplicaciones. Algunas especies, por ejemplo, son curativas. Otros son cosméticos… Todos tienen alguna utilidad para la vida.
ESPE.- Eso sí, pero lo que yo me pregunto es ¿para qué sirve vivir?
ANTRONIA.- ¡Uf! Eso que te lo diga Covadonga, que habla a menudo con Petronila, la Suma Cavernotisa.
ESPE.- Lo que pasa es que Covadonga tiene la manía de no contestar preguntas. Se repite las historietas que se sabe y de ahí no la saques.
ANTRONIA.- En eso llevas toda la razón. Bueno, chica, pues no te interrumpo, sigue a lo tuyo. Yo seguiré con lo mío, el modesto y tonto musgo.
ESPER.- Querrás decir que vuelves a tu musgo, no que sigues con tu musgo…
ANTRONIA.- ¿Qué quieres decir?
ESPE.- Pues eso. Que yo no digo que no tengas razón en todo lo que has dicho, pero date cuenta de una cosa, que todo lo que has estado diciendo no es musgología. Ni siquiera qué es el musgo y qué es la musgología lo puede averiguar el musgólogo. Lo que pasa es que tú también eres cavernísofa, sin saberlo.
ANTRONIA.- Puede ser. Hasta luego.
ANTRONIA.- ¡Hola! Espe. ¿Qué haces ahí sentada?
ESPE.- Aquí, pensando un poco.
ANTRONIA.- Y ¿en qué piensas concretamente?
ESPE.- Concretamente estaba pensando en Todo.
ANTRONIA.- ¿En todo? ¿Nada más? Pues esta mañana no te va a dar tiempo…
ESPE.- No tengo prisa.
ANTRONIA.- ¿No sería mejor que no abarques tanto y vayas parte por parte?
ESPE.- Pero es que precisamente lo que me pregunto es qué es todo, no una parte.
ANTRONIA.- Pero eso es como un puzzle, tienes que ir juntando partecitas hasta que lo tengas todo. Mira, yo, por ejemplo, me dedico a la musgología. Voy recogiendo musgos, los voy clasificando y aprendo cómo se comportan, según la clase de la que sean.
ESPE.- Estupendo. ¿Y cuando termines, qué vas a hacer?
ANTRONIA.- ¿Terminar con el musgo? ¿Sabes lo que dices? Hay infinitas variedades. Pero si eso ocurriera, empezaría con otro tipo de cosas.
ESPE.- Y ¿ya sabes lo que es el musgo?
ANTRONIA.- Qué es el musgo lo sabe todo el mundo. De lo que se trata es de estudiarlo.
ESPE.- A ver ¿el musgo de plástico es musgo?
ANTRONIA.- ¡Claro que no! El musgo es un caverniser vivo.
ESPE.- Y ¿qué es un caverniser vivo? Empieza si quieres por lo de caverniser.
ANTRONIA.- Un caverniser es cualquier cosa que puedas ver o medir. Y un caverniser vivo es el que se alimenta, se reproduce y cosas así…
ESPE.- Muy bien, eso me digo yo. Pero ¿cómo sabes tú todo eso?
ANTRONIA.- ¡Pues porque tengo ojos, como tú! ¿no te digo?
ESPE.- Y ¿cómo sabes que lo que ves es verdad? ¿Te has parado a preguntarte si todo lo que vemos en esta cueva no es más que una alucinación?
ANTRONIA.- ¿No te estará dando fiebre, no?

ESPE.- ¿Te hace gracia?
ANTRONIA.- No, chica, si me parece muy bien que te rayes. Pero hay cosas que no podemos saber, y las que podemos saber ¿cómo sabemos que las sabemos? Pues, mira, al fin y al cabo, porque funcionan. Los musgólogos podemos adivinar lo que va a hacer tal o cual musgo ¿te parece poco?
ESPE.- No, si eso creo yo a veces. Pero aquí me surgen también preguntas. ¿Cómo sé que nuestra creencia seguirá funcionando…? Pero, sobre todo, ¿para qué sirve?
ANTRONIA.- Hija, que simpleza, el musgo tiene mil aplicaciones. Algunas especies, por ejemplo, son curativas. Otros son cosméticos… Todos tienen alguna utilidad para la vida.
ESPE.- Eso sí, pero lo que yo me pregunto es ¿para qué sirve vivir?
ANTRONIA.- ¡Uf! Eso que te lo diga Covadonga, que habla a menudo con Petronila, la Suma Cavernotisa.
ESPE.- Lo que pasa es que Covadonga tiene la manía de no contestar preguntas. Se repite las historietas que se sabe y de ahí no la saques.
ANTRONIA.- En eso llevas toda la razón. Bueno, chica, pues no te interrumpo, sigue a lo tuyo. Yo seguiré con lo mío, el modesto y tonto musgo.
ESPER.- Querrás decir que vuelves a tu musgo, no que sigues con tu musgo…
ANTRONIA.- ¿Qué quieres decir?
ESPE.- Pues eso. Que yo no digo que no tengas razón en todo lo que has dicho, pero date cuenta de una cosa, que todo lo que has estado diciendo no es musgología. Ni siquiera qué es el musgo y qué es la musgología lo puede averiguar el musgólogo. Lo que pasa es que tú también eres cavernísofa, sin saberlo.
ANTRONIA.- Puede ser. Hasta luego.
