Atendiendo a la propuesta de alguno de los participantes en anteriores tertulias, el tema de la próxima será EL TABÚ DEL SEXO.
¿Es tabú el sexo?
¿Por qué está “prohibido” (moralmente, pero también, en muchos sentidos, legalmente –en unas sociedades más que en otras-)?
¿Por qué es tan importante (mueve tanto dinero, tiene tan pendiente tantas horas a tanta gente)?
¿Qué papel debería jugar en nuestras vidas?
¿Es algo natural? ¿es algo sagrado?
¿Hay formas “enfermizas” de sexualidad? ¿Cuáles y por qué?
¿Qué tiene que ver el sexo con la distinción y discriminación de sexos o “géneros”?
Si tenéis algo parecido a una respuesta o, mejor todavía, algo parecido a una pregunta sobre esto, os esperamos el domingo a las seis.
También os recomiendo que leáis la siguiente entrada, en nuestro bolg hermano, de Víctor, en Mérida: http://filosofiacavernicolas.blogspot.com/2010/03/el-animal-obsexo.html
lunes, 22 de marzo de 2010
martes, 9 de marzo de 2010
¿Cómo saber (que se sabe (cuando se sabe))?
(diálogo quizás verídico)
-¿La Verdad? ¿¡Qué es la Verdad!? –cuentan que con esta pregunta contestó su señor Poncio Pilatos a la respuesta de nuestro señor Jesucristo…
Lo que el evangelio no cuenta (porque no era su tema) es que a Pilatos se le quedó el problema en la cabeza, y más o menos a la hora en que clavaban a Cristo en la cruz, junto a dos malhechores, Pilatos hizo llamar a sus intelectuales de palacio:
-A ver, vosotros, que no me saco de la cabeza este problema. Decidme la verdad: ¿qué es la verdad?
-Señor –dijo el otro, casi temblando- yo, siguiendo a otro viejo maestro griego, llamado Protágoras, digo que no debéis temer lo que acaba de decir mi compañero, porque la verdad es que… todo lo que penséis es verdadero.
-¿Pero, no decís los sabios que hay puntos de vista equivocados?
Saber algo, se supone, es tener en la mente lo mismo que hay en la realidad.
Pero
-¿Cómo puede haber en la mente lo mismo que en la realidad?
-¿Cómo podemos saber eso?
-¿La Verdad? ¿¡Qué es la Verdad!? –cuentan que con esta pregunta contestó su señor Poncio Pilatos a la respuesta de nuestro señor Jesucristo…
Lo que el evangelio no cuenta (porque no era su tema) es que a Pilatos se le quedó el problema en la cabeza, y más o menos a la hora en que clavaban a Cristo en la cruz, junto a dos malhechores, Pilatos hizo llamar a sus intelectuales de palacio:
-A ver, vosotros, que no me saco de la cabeza este problema. Decidme la verdad: ¿qué es la verdad?
-Que en qué consiste que una cosa que yo diga sea verdad… ¡y no me hagáis la pelota, diciendo que nunca me equivoco!
-Señor –dijo uno-, según un sabio griego, llamado Aristóteles, la verdad consiste en pensar o decir que es lo que es, y que no es lo que no es. Y la falsedad es justo lo contrario, o sea, decir que es lo que no es, y que no es lo que es.
-¿Puedes ponerme un ejemplo? –le dijo Pilatos-: hoy he tenido tantos juicios que tengo el juicio un poco espeso.
-Claro, señor. Por ejemplo, si digo que está lloviendo, y está lloviendo, digo la verdad.
-Parece muy claro –dice Pilatos-. Aunque… a veces me pregunto si tengo que pagaros para eso…
-Señor –intervino otro sabio-, permitid que os interrumpa…
-¿Qué quieres?
-Es que –dijo el otro- yo, siguiendo a otra escuela, no creo que sea verdad lo que mi compañero dice que es la Verdad.
-¿Y qué dices tú que es? –dijo Pilatos.
-Veréis –contestó-, yo creo que, en verdad, nada es verdadero (salvo lo que dice su majestad, se entiende…)
-¿Qué dices, chalado? ¿Crees que me voy a creer que soy tan especial? Y ¿de dónde sacas tú que nada es verdad?
-Un sabio griego –dijo el otro-, llamado Gorgias, decía que, como todo lo que pienso está en mi pensamiento, y no puedo salir de él, entonces, o todo lo que pienso es verdadero, o todo es falso. Pero como no me puedo creer que haya, por ejemplo, una batalla de carros en el mar, aunque lo esté pensando, entonces, todos mis pensamientos son inciertos.
-O sea, que según tú, se equivoca Aristóteles cuando dice que la Verdad es decir que es lo que es…
-Es que, mi señor, no podemos saber lo que es, sino sólo lo que creemos nosotros, y no hay manera de salir de ahí… Además, si pensar es pensar lo que es, ¿en qué estamos pensando cuando pensamos en los unicornios, que no existen?
-¡Qué liantes sois! –dijo Pilatos-. Cada vez tengo más dudas de que deba manteneros, panda de rufianes. ¿Eso es todo lo que me puedes enseñar, si dices que nada es verdad? A ver –Pilatos se volvió al tercero-, tú, dame también tú tu opinión!
-Señor –dijo el otro, casi temblando- yo, siguiendo a otro viejo maestro griego, llamado Protágoras, digo que no debéis temer lo que acaba de decir mi compañero, porque la verdad es que… todo lo que penséis es verdadero.-¿Otro pelotillero? –exclamó Poncio.
-No, señor –contestó el tercer sabio-, no me refiero sólo a usted, sino a todos.
-¿¡Cómo!? ¿Quieres decir que Barrabás también dice siempre la verdad?
-No, claro –dijo el otro- quiero decir que, cuando no mienten, todos creen la verdad.
-O sea, que nadie se equivoca, nunca…
-Cada uno ve las cosas como las ve, y tiene que creer lo que ve. Desde su punto de vista, así son las cosas. -¿Pero, no decís los sabios que hay puntos de vista equivocados?
-Eso, señor, es una simple forma de hablar. En realidad, la realidad es una para cada uno, y nadie puede sobrevolar las realidades de los demás para saber cuál se acerca a la realidad única, así que eso para nosotros… no tiene sentido.
-Pero ¿no dicen nuestros sumos sacerdotes que los dioses saben la verdad?
-Sí claro, señor, yo no me meto en teología, porque de eso no entiendo. Sobre esos asuntos yo me lavo las manos… Hablo como simple filósofo.
-¡Canalla! ¿Crees que no noto que te cachondeas de mí? ¿Así que, según Aristóteles y tú –mirando al primero- podemos saber y decir la verdad; según Gorgias y tú –al segundo- todo es falso; y según tú –mirando al tercero- todo es verdadero… Muy bien, muy bien. Así que lo mismo daba que soltara a Barrabás o no, que crucificase a ese judío harapiento o no… Vamos a hacer una cosa: os vais a ir al cuarto de pensar y no vais a salir de allí hasta que no os pongáis de acuerdo. Hasta entonces, no vais a comer ni beber ¡y os prometo que eso va a ser verdad de la buena! Claro que, a vosotros no os importará ¿no?
-Perdón, señor –dijo el primero de los sabios-, a mí sí.Pero
-¿Cómo puede haber en la mente lo mismo que en la realidad?
-¿Cómo podemos saber eso?
domingo, 7 de marzo de 2010
Tertulia cuarta (tetrartulia)
Atendiendo al clamor de la mayoría de los asistentes a las tertulias, vamos a pasarlas al domingo. La próxima se celebrará el próximo. A las seis de la tarde, en lugar de ocuparnos en esos feos pensamientos típicos de las tardes de domingo (que si mañana vuelta a empezar con la gris monotonía...), nos pondremos a hablar de LA BELLEZA. Aquí os presento el tema:
Sobre gustos…
Ya que trataremos de la belleza os pediría… no, no que os pongáis guap@s (que eso siempre lo estáis –bueno, según mis gustos, claro-) sino que traigáis alguna creación artística vuestra: que nos leáis un poema o un cuento, que nos mostréis un dibujo, un comic, que nos cantéis o toquéis algo…
Sobre gustos…
¿Quién no ha oído (y no piensa) que lo bello y lo feo es algo “subjetivo”, que depende de lo que sienta cada uno, y no de lo que sean las cosas?
Sin embargo, hay expertos en literatura, en música, en pintura… Cervantes, Mozart y Velázquez son genios, y yo (sin ir más lejos) un don-nadie en cualquier arte. ¿Cómo puede ser eso?
¿Quién decide qué criterios se usa para nombrar a uno genio? ¿Hay características “objetivas” para saber qué es bello y qué es feo? ¿Son criterios sociales o culturales? ¿Son simplemente individuales (incluso tan individuales como aquí y ahora, porque lo que ahora me parece bonito mañana me puede parecer un bodrio?
Ya que trataremos de la belleza os pediría… no, no que os pongáis guap@s (que eso siempre lo estáis –bueno, según mis gustos, claro-) sino que traigáis alguna creación artística vuestra: que nos leáis un poema o un cuento, que nos mostréis un dibujo, un comic, que nos cantéis o toquéis algo…miércoles, 3 de marzo de 2010
Juicio a Dios
Resumiento los argumentos a favor y en contra de la existencia de Dios, o sea, de un ser totalmente perfecto y creador del universo:
Defensor 1.- El mundo tiene tantas cosas buenas y bellas (vida, luz, amistad…) que no puede ser fruto del azar, sino de un ser inteligente y bondadoso.
Réplica- El mundo tiene tantos males y tanta fealdad (enfermedades, desastres, guerras, muerte…) que no puede ser obra de alguien a la vez inteligente y bueno.
Defensor 2.- Es imposible que algo salga de la nada, salvo que sea capaz de producirse a sí mismo (o sea, que sea totalmente perfecto). Así que el mundo tiene que tener una causa, un ser perfecto.
Réplica.- Eso de que todo tiene una causa es una necesidad nuestra, que nos gusta creer que todo tiene una ley y un porqué.
Defensor 3 (argumento ontológico).- El concepto de ser Perfecto no puede pensarse sin la existencia, porque existir es una perfección. Así que te contradices si dices que el Ser Perfecto no existe.
Réplica.- El concepto de ser Perfecto no es más que una invención nuestra, y, si lo piensas bien, es hasta contradictorio, absurdo, porque si un ser es totalmente poderoso debería poder crear una cosa que él mismo no pudiera destruir, así que no sería totalmente poderoso.
Defensor 4 (kantiano).- Aunque no podamos demostrar racionalmente que existe Dios, tenemos derecho a creer en él desde un punto de vista moral, porque la vida sería muy absurda si los que hacen el bien no tuviesen antes o después como recompensa la felicidad, y los malos no pagasen sus fechorías.
Réplica.- Precisamente porque debemos hacer lo correcto porque sí, sin esperar nada a cambio, no tiene sentido creer en un juez que nos premiará y nos castigará.
Defensor 5.- El mundo no tendría sentido si fuese fruto del azar o la necesidad, y no de la inteligencia.
Réplica.- Precisamente el mundo no tendría sentido si quien tuviera que dárselo fuera un ser fuera del mundo (trascendente). El valor del mundo lo tiene en sí mismo, se lo damos nosotros (cada uno).
¿Qué argumentos te parecen más convincentes?
¿Crees que los argumentos filosóficos sobre la existencia de Dios pueden hacer que el que creía deje de creer o que el que no creía pase a creer? ¿Por qué?
Defensor 1.- El mundo tiene tantas cosas buenas y bellas (vida, luz, amistad…) que no puede ser fruto del azar, sino de un ser inteligente y bondadoso.
Réplica- El mundo tiene tantos males y tanta fealdad (enfermedades, desastres, guerras, muerte…) que no puede ser obra de alguien a la vez inteligente y bueno.
Defensor 2.- Es imposible que algo salga de la nada, salvo que sea capaz de producirse a sí mismo (o sea, que sea totalmente perfecto). Así que el mundo tiene que tener una causa, un ser perfecto.
Réplica.- Eso de que todo tiene una causa es una necesidad nuestra, que nos gusta creer que todo tiene una ley y un porqué.
Defensor 3 (argumento ontológico).- El concepto de ser Perfecto no puede pensarse sin la existencia, porque existir es una perfección. Así que te contradices si dices que el Ser Perfecto no existe.
Réplica.- El concepto de ser Perfecto no es más que una invención nuestra, y, si lo piensas bien, es hasta contradictorio, absurdo, porque si un ser es totalmente poderoso debería poder crear una cosa que él mismo no pudiera destruir, así que no sería totalmente poderoso.
Defensor 4 (kantiano).- Aunque no podamos demostrar racionalmente que existe Dios, tenemos derecho a creer en él desde un punto de vista moral, porque la vida sería muy absurda si los que hacen el bien no tuviesen antes o después como recompensa la felicidad, y los malos no pagasen sus fechorías.
Réplica.- Precisamente porque debemos hacer lo correcto porque sí, sin esperar nada a cambio, no tiene sentido creer en un juez que nos premiará y nos castigará.
Defensor 5.- El mundo no tendría sentido si fuese fruto del azar o la necesidad, y no de la inteligencia.
Réplica.- Precisamente el mundo no tendría sentido si quien tuviera que dárselo fuera un ser fuera del mundo (trascendente). El valor del mundo lo tiene en sí mismo, se lo damos nosotros (cada uno).
¿Qué argumentos te parecen más convincentes?
¿Crees que los argumentos filosóficos sobre la existencia de Dios pueden hacer que el que creía deje de creer o que el que no creía pase a creer? ¿Por qué?
viernes, 26 de febrero de 2010
Máquinas, personas, amor y muerte
Si escuchamos lo que nos dice la ciencia (al menos superficialmente) oiremos que los animales (y nosotros, con ellos) somos máquinas químicas de supervivencia ciega. Los poetas siempre se han quejado de que la ciencia rebaja las cosas cuando las estudia. Como hace poco hemos hablado también de la muerte, voy a proponeros mezclar todo eso. Leed este poema, de Antonio Colinas (pero preparad antes un pañuelo):
A nuestro perro, en su muerte
Es la última noche
y no es fácil dormir porque detrás del muro
intuimos tu muerte.
Así que he acabado por salir a buscarte
a tientas en la sombra
y en ella te he encontrado respirando
aún como una llama
(como llama en lucerna sin aceite).
Hoy, sobre todo, sentimos dolor
al pensar en lo mucho que nos diste
y en lo poco, tan poco, que te dimos.
Porque ha sido mucha la soledad que fuiste
llenando con tu clara soledad
y el diálogo sabio aquel de tu mirada
con mi mirada, de tus silencios
con mis silencios
en el centro del día.
Con cuánta lentitud, con qué dulzura
te vas, amigo mío, arrastrando
por el río de la sombra que es la noche,
por el río de estrellas que es la noche,
por el río de muerte que es la noche.
Y cómo calla ahora el jardín, y cómo calla
el bosque vaciado
de aquellos ruiseñores de junio
de los que tus ladridos nocturnos fueron luna.
Qué silencios tan negros y tan hondos
caen sobre esos dos ojos como estanques,
sobre esos ojos como hogueras negras.
Postrado en miserable rincón
fidelísimo aún,
no te mueves, nada haces cuando llego
para no inquietarnos.
Aunque el dolor penetra más y más en tu ser
tú callas, callas manso –todavía más manso-,
y en esa mansedumbre se propaga
tu fiel adiós.
No temas, no le ladres a la Sombra
esa que al alba llegará muy ciega
a arrancarte los ojos, la vida, en el límite.
Aunque quedamos tristes
porque no alcanzaremos a saber,
también sabemos que desde mañana,
como volcán de luz,
toda la isla ya será tu cuerpo.
Algunos dirán que Colinas humaniza demasiado al animal, lo considera una persona. ¿Debería, más bien, mecanizarlo, y con él a sí mismo...?
¿Creéis que pueden conjugarse la mirada del científico y la del poeta? ¿Cómo?
¿Cuál de esas miradas os parece “mejor”, que nos acerca más a la esencia del animal?
¿Cómo prefieres ver el mundo, como científico o como poeta?
A nuestro perro, en su muerte
Es la última noche
y no es fácil dormir porque detrás del muro
intuimos tu muerte.
Así que he acabado por salir a buscarte
a tientas en la sombra
y en ella te he encontrado respirando
aún como una llama
(como llama en lucerna sin aceite).
Hoy, sobre todo, sentimos dolor
al pensar en lo mucho que nos diste
y en lo poco, tan poco, que te dimos.
Porque ha sido mucha la soledad que fuiste
llenando con tu clara soledad
y el diálogo sabio aquel de tu mirada
con mi mirada, de tus silencios
con mis silencios
en el centro del día.
Con cuánta lentitud, con qué dulzura
te vas, amigo mío, arrastrando
por el río de la sombra que es la noche,
por el río de estrellas que es la noche,
por el río de muerte que es la noche.
Y cómo calla ahora el jardín, y cómo calla
el bosque vaciado
de aquellos ruiseñores de junio
de los que tus ladridos nocturnos fueron luna.
Qué silencios tan negros y tan hondos
caen sobre esos dos ojos como estanques,
sobre esos ojos como hogueras negras.
Postrado en miserable rincón
fidelísimo aún,
no te mueves, nada haces cuando llego
para no inquietarnos.
Aunque el dolor penetra más y más en tu ser
tú callas, callas manso –todavía más manso-,
y en esa mansedumbre se propaga
tu fiel adiós.
No temas, no le ladres a la Sombra
esa que al alba llegará muy ciega
a arrancarte los ojos, la vida, en el límite.
Aunque quedamos tristes
porque no alcanzaremos a saber,
también sabemos que desde mañana,
como volcán de luz,
toda la isla ya será tu cuerpo.
Algunos dirán que Colinas humaniza demasiado al animal, lo considera una persona. ¿Debería, más bien, mecanizarlo, y con él a sí mismo...?
¿Creéis que pueden conjugarse la mirada del científico y la del poeta? ¿Cómo?
¿Cuál de esas miradas os parece “mejor”, que nos acerca más a la esencia del animal?
¿Cómo prefieres ver el mundo, como científico o como poeta?
miércoles, 24 de febrero de 2010
Tertulia tres (trestulia)
El próximo jueves, dia 4, a las 6 de la tarde, tendrá lugar (y tiempo) la próxima tertulia. El tema:
¿Dios ha muerto?
Eso dijo, hace poco más de cien años, el filósofo F. Nietzsche, queriendo decir que ahora la gente no puede seguir creyendo que haya una realidad trascendente que le de sentido a nuestras vidas, las contempla y las juzga… Pero la consecuencia de esa “pérdida de Dios”, cree Nietzsche, tiene que ser el Nihilismo, o sea, el reconocimiento de que nada tiene en sí valor ni sentido, salvo el que queramos darle nosotros, cada uno de nosotros. Y eso significa, también, que no hay ninguna moral universal, como la que pretenden los derechos humanos (o el socialismo, o cualquier otro proyecto ético-político que no sea totalmente individualista).
Ya había dicho Dostoievski que, si Dios no existe, todo está permitido.
¿Es todo eso verdad?
¿Ha “muerto” Dios? ¿Es imposible ya creer (inteligentemente) en algo sobrenatural y perfecto? ¿Ha desaparecido o va a desaparecer Dios de la cultura humana?¿Ha acabado la ciencia con toda creencia sensata?
¿La pérdida de Dios supone que “todo vale”? Si no es así ¿cómo se puede justificar que hay que respetar ciertas normas?
Estas y otras muchas preguntas podemos hacernos ese día. Os esperamos.
¿Dios ha muerto?
Eso dijo, hace poco más de cien años, el filósofo F. Nietzsche, queriendo decir que ahora la gente no puede seguir creyendo que haya una realidad trascendente que le de sentido a nuestras vidas, las contempla y las juzga… Pero la consecuencia de esa “pérdida de Dios”, cree Nietzsche, tiene que ser el Nihilismo, o sea, el reconocimiento de que nada tiene en sí valor ni sentido, salvo el que queramos darle nosotros, cada uno de nosotros. Y eso significa, también, que no hay ninguna moral universal, como la que pretenden los derechos humanos (o el socialismo, o cualquier otro proyecto ético-político que no sea totalmente individualista).
Ya había dicho Dostoievski que, si Dios no existe, todo está permitido.
¿Es todo eso verdad?
¿Ha “muerto” Dios? ¿Es imposible ya creer (inteligentemente) en algo sobrenatural y perfecto? ¿Ha desaparecido o va a desaparecer Dios de la cultura humana?¿Tiene sentido la existencia, si es fruto de la casualidad o la necesidad ciega?
¿Podemos darle nosotros, cada uno, sentido a lo que en sí no lo tiene?¿La pérdida de Dios supone que “todo vale”? Si no es así ¿cómo se puede justificar que hay que respetar ciertas normas?
Estas y otras muchas preguntas podemos hacernos ese día. Os esperamos.
viernes, 19 de febrero de 2010
¿Azar inteligente o diseño estúpido?
Aprovechando que mi compañero, Santiago, está tratando en clase de Ciencias para el Mundo Contemporáneo, el asunto del “Diseño Inteligente”, y que nosotros, en filosofía, estamos empezando con el tema de los argumentos a favor y en contra de la existencia de Dios, uno de los cuales pretende inferir esa existencia a partir del “hecho” (si es que lo es) de que la naturaleza muestra un nivel tan alto de orden que es imposible (o sumamente improbable) atribuírselo al azar o a una necesidad ciega, querríamos plantearos conjuntamente (interdisciplinarmente) este debate.
¿Qué tiene de científico, qué de filosófico, qué de religioso y qué de político esta polémica?
¿Por qué creéis que causa tanto malestar en ciertos grupos la teoría de la evolución? ¿Rebaja al hombre?
¿Es incompatible el evolucionismo con la creencia (religiosa o filosófica) de un autor inteligente del universo? ¿Por qué?
Como material para la reflexión os resumo ideas que figuran en textos que Santiago me ha proporcionado.
Un tal M. J. Behe defiende el diseño inteligente como teoría científica, contraria al darwinismo. Según Behe hay que creer científicamente en el diseño inteligente porque hay “complejidades irreducibles” en los seres vivos, o sea, mecanismos que no podrían haberse formado por pequeños cambios, pero que no pueden funcionar si no están completos. Pone el ejemplo de una trampa para cazar ratones. Y dice que hay ejemplos similares en la biología.
Le contesta un tal Kenneth R. Miller, diciendo que, precisamente su ejemplo (la trampa de ratones) muestra su error, porque “Elimina dos de las partes (el gatillo y la barra de metal) y puede que no tengas una trampa de ratones pero tienes una máquina de tres partes que hace un clip de corbata o un clip de papel perfectamente funcional. Quita el resorte y tienes un llavero de dos partes. El gatillo de algunas trampas puede ser usado como un anzuelo y la base de madera como un pisapapeles; aplicaciones útiles de las demás partes incluyen una gran variedad de cosas como mondadientes, cascanueces y tablillas sujetapapeles. El punto, entendido desde hace mucho tiempo por la ciencia, es que pedazos y piezas de las máquinas supuestamente irreduciblemente complejas pueden haber tenido diferentes (pero aún útiles) funciones”.
Y acaba diciendo:
“Si Behe desea sugerir que las complejidades de la naturaleza, la vida y el universo revelan un mundo de significado y propósito consistente con una inteligencia divina, su punto es filosófico, no científico. Incidentalmente, es un punto de vista filosófico que yo comparto. Sin embargo, para apoyar este punto de vista, uno no debe encontrar necesario pretender que sabemos menos de lo que realmente sabemos sobre la evolución de los sistemas de vida. En el análisis final, la hipótesis bioquímica del diseño inteligente fracasa, no porque la comunidad científica se cierre a ella, sino por la razón más básica de todas: porque está abrumadoramente contradicha por la evidencia científica”.
W. A. Dembski se queja de que sólo en la biología se excluya la teoría del diseño inteligente, y no así en la búsqueda, por ejemplo, de vida inteligente en otros planetas. Dice que tenemos unos criterios para saber cuándo algo es fruto del diseño:
“La inteligencia deja tras de sí una marca o señal característica, la cual yo llamo "complejidad especificada." Un evento exhibe complejidad especificada si es contingente y, por lo tanto, no necesario; si es complejo y, por lo tanto, no fácilmente repetible al azar; y si es especificado en el sentido de exhibir un patrón dado independientemente.”
Dembski piensa que las mutaciones darwinianas son incapaces de explicar la gran complejidad de la vida.
R. T. Pennock contesta que no puede definirse (científicamente) Diseño por simple oposición a azar y necesidad, porque ni se excluyen esos conceptos ni cubren todas las posibilidades. Hacen falta pruebas positivas.
El principal argumento de Dembski, a saber, que lo biológico, al aumentar la complejidad y la información, viola el principio físico de que crecimiento de la entropía, es erróneo porque esa ley vale para los sistemas cerrados, pero los organismos son sistemas abiertos, es decir, que toman energía del exterior.
Aparte, la teoría del diseño inteligente no da ningún detalle comprobable: ¿qué hizo el diseñador, y cuando?
Además, os adjunto enlaces a algunos vídeos sobre el tema (el último es la quinta y última parte de un documental más largo)
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