-No des a la enseñanza una forma que les obligue a aprender por la fuerza.
-¿Por qué?
-Porque no hay ninguna disciplina que deba aprender el hombre libre por medio de la esclavitud. El alma no conserva ningún conocimiento que haya entrado en ella por la fuerza.
-Cierto.
-No emplees, pues, la fuerza, mi buen amigo, para instruir a los niños; que se eduquen jugando, y así podrás también conocer mejor para qué está dotado cada uno de ellos.

(Platón)



jueves, 11 de febrero de 2010

Próxima tertulia

El jueves próximo, a eso de las seis, haremos nuestra segunda tertulia, en El Carro de Tespis (Café-teatro) de Sax. Esta vez será “en abierto”, y seguramente asistirán personas y otros seres del pueblo (y de otros pueblos y países).


El tema que trataremos será ¿Por qué somos malos? Es un poco la continuación del debate anterior y, a la vez, una invitación a los nuevos debatidotes.

Todo el mundo, más o menos, sabe que hacemos el mal adrede, a sabiendas. Los malos saben (sabemos) qué está bien y mal, y sabemos que lo que hacemos está mal, pero lo hacemos, convirtiéndonos así en culpables y merecedores de nuestro castigo.

Pero ¿por qué hacemos el mal? ¿Qué sacamos?
¿Nos dejamos tentar? ¿Por qué? Y ¿es eso, malo?

Y ¿por qué unas personas son(mos) más malas que otras?
Os esperamos (pero venid sólo si os moriríais en caso contrario, y no por curiosidad ni para hablar por hablar, ni para soltar un discurso… Porque si somos muchos, no habrá sitio para tantas lenguas)

lunes, 8 de febrero de 2010

El misterio de la vida: la muerte

¿Cómo es morirse?


Mucho se habla del misterio del vida, pero quizás el mayor misterio de la vida es… la muerte, el misterio de la muerte.
Algunos dicen que, si no muriésemos, no existirían las religiones ni las filosofías.
Unos creen que la existencia de la muerte es la prueba definitiva de que la vida no tiene ningún sentido (más que el que pudieras darle tú, si puedes hacer algo así); otros, en cambio, se atreven a decir que precisamente la muerte es la que le da sentido a la vida, que es un don (la muerte). Para otros, simplemente es.

Hace unos días murió una persona que yo conocía personalmente. La pregunta inmediata, quizás infantil, es ¿dónde está, ahora? (¿dónde estaré yo, cuando no esté?). La respuesta de que no está(s) en ninguna parte es desconcertante, si lo piensas un poco (o si lo sientes). ¿Qué era, entonces, esa persona? ¿Era un montón de materia, una suma de átomos, que se han ido cada uno a otro lado, o se han transformado en otras formas de energía? Pero, entonces, ¿qué es la identidad personal, la unidad del Yo, de esa persona? ¿Puede, una simple suma, tener conciencia y pensar centralizadamente, diciendo “yo creo que…”?

¿Cómo es morirse?
¿Tiene sentido la vida, si existe la muerte (o precisamente por eso)?
¿Cómo sería la vida si no muriésemos?

miércoles, 27 de enero de 2010

Conócete a ti mismo

¿Qué es el Hombre?


-Un alma que, por error, ha caído del cielo y se le ha unido un trozo de materia mortal, que la hace ignorante y sometida a todos los deseos (los platónicos).
- Un ser con dos aspectos, uno espiritual y otro corporal. El espiritual es libre, el corporal es inerte. (Cristianismo, Islam…, Kant…)
-Un ser compuesto de dos sustancias totalmente distintas, Mente y Cuerpo. La Mente, piensa, quiere, siente… El cuerpo, se mueve como un reloj (Descartes).
-Una máquina muy sofisticada o “inteligente”, “programada” por la selección natural para supervivir. (Mecanicismo)
-Un ser totalmente libre, sin esencia, que puede ser lo que él decida, porque la única necesidad que tiene es, precisamente, ser Libre (existencialismo).
-Voluntad de poder, pura Voluntad, que elige su sentido, porque las cosas no tienen sentido en sí mismas (Nietzsche. Similar al existencialismo).
-Nada de nada, vacío que se cree algo (Nihilismo, Budismo…)
-…. (...)




¿Tienes tú otra definición de la esencia del Humano? ¿Compartes alguna de esas? ¿Qué es el Hombre?

lunes, 25 de enero de 2010

La esencia de la inteligencia

Ahora eres empleado de la e-NASA (versión española de la NASA, claro está), y tu misión es la siguiente:

-observar la información que llega a diferentes receptores, procedente del “universo”,
-intentar averiguar cuál de esa información podría proceder de seres inteligentes
-emitir tú mensajes (por ejemplo, luminosos) que pudieran ser interpretados como inteligentes, e incluso entendidos, por inteligencias extraterrestres.

¿Qué criterios utilizarías para lo primero?
¿Qué tipo de mensajes les enviarías?
(y, de paso, ¿qué les intentarías comunicar?)

(Por cierto, hay una película, titulada CONTACT, que trata de eso).

lunes, 18 de enero de 2010

Evolución ¿de las especies?

Espelunca.- Oye, Antronia, tú que eres experta en esto, dime ¿crees que evolucionan las especies?

Antronia.- Claro que sí ¿ahora te enteras?

Espe.- No, si lo sé. Pero lo que me extraña es lo que parece dar a entender el enunciado típico de la teoría biológica (que yo acepto, claro): la evolución de las especies.


Antronia.- Así es. La vida apareció en la tierra en forma muy simple y se ha ido volviendo más compleja mediante dos factores principales, la mutación genética y la selección ambiental.

Espe.- Pero, bueno, pensándolo bien, esa teoría no puede significar literalmente que son las especies las que evolucionan, ¿no?

Antronia.- ¿Por qué no?


Espe.- Por ejemplo, no fue la especie Mamut la que evolucionó a Elefante, o cierta especie de reptil la que se convirtió en la especie de primer Ave, o el homo erectus el que se convirtió en homo sapiens… Lo que pasó, creo yo, es que nació, de madre Mamut, un individuo que no tenía las mismas características que su madre, lo que le mereció otro nombre, de otra especie.

Antronia.- Claro, ¿y qué quieres decir con eso?

Espe.- Los mamuts desaparecieron luego, pero la especie Mamut es la misma de siempre, no se convirtió en la especie Elefante. Si ahora, por clonación o como fuese, volviese a haber mamuts, pertenecerían a la misma especie. Date cuenta de que, si fuese la especie misma (Mamut, o Reptil, u Homo erectus) la que hubiese evolucionado, no habría que cambiarle el nombre, sería ella misma...

Antronia.- Bueno, sí, un mamut es un mamut, y un elefante es un elefante.

Espe.- Esto es lo mismo que decir que cuando un objeto pequeño se hace grande o un objeto frío se calienta, no son las especies Pequeño y Frío las que evolucionan a Grande o Caliente. ¿Estás de acuerdo?


Antronia.- Es raro, pero… sí, no tengo inconveniente en aceptar eso. ¿Y qué?

Espe.- Un profe mío decía que la teoría de la evolución iba directamente contra la teoría de Aristóteles, de que las especies son eternas. Pero yo no lo veo claro. Creo que lo que dice la teoría de la historia de la vida es que los elefantes no aparecieron hasta hace unos millones de años, debido a ciertas mutaciones genéticas, que determinan lo que es cada individuo, y a qué especie pertenece.

Antronia.- Eso es lo que dice la teoría, ni más ni menos.

Espe.- Pero esto no significa que sean las especies mismas las que cambien, sólo significa que en ciertos tiempos existen cosas de una especie y en otros tiempos, de otra. Si quisieran decir que Aristóteles se equivocaba al pensar que había habido elefantes desde siempre, estoy de acuerdo. Eso es una teoría científica. Pero algunos quieren sacar de aquí la teoría filosófica de que las Formas o Especies intemporales no existen, porque todo nace.

Antronia.- Bueno, si así te quedas más tranquila…

Espe.- Pero… si no son las especies las que evolucionan ¿qué es lo que cambia?

Antronia.- Los individuos.


Espe.- Tampoco, creo yo. Los individuos son especies en pequeño. Yo creo que es la materia, o la energía universal, de la que hablan los científicos, la que cambia, pasando de una forma a otra. No las propias formas. Por ejemplo, si pasa de haber dos a tres cosas, es la materia, no el dos o el tres, la que cambia. Entonces, digo yo, en cierto modo se puede decir que todo lo que está pasando estaba preescrito, y que lo único que hay de nuevo es que aparece.

Antronia.- ¿Cómo dices?

Espe.- Lo que quiero decir es que, el cambio de la materia, se debe a que “obedece”, como soléis decir los científicos, a las leyes de la naturaleza. Si las leyes del universo fuesen distintas, habría otros seres, o ninguno.

Antronia.- Desde luego, con muy poco que cambiasen las constantes universales.

Espe.- Así que hay las cosas que hay porque la materia o energía está regida por las leyes que tiene. Luego, en cierto modo, nada surge de la nada, nada es nuevo en sentido absoluto, sino que todo está predeterminado, como nos pasa a nosotros con nuestros genes.

Antronia.- Vale.

Espe.- Pero a veces utilizáis expresiones como que las cosas surgen por azar, o del caos… como si saliesen de la nada. Y esto me crea mucha confusión, y creo que a la gente y a vosotros mismos, también.

Antronia.- Puede ser.

Espe.- ¿Entonces crees que la teoría de la evolución de la materia entra en conflicto con la teoría de la universalidad de las especies o formas?

Antronia.- Puede que no, tendré que pensarlo más detenidamente.

Espe.- Otro día me gustaría que me dijeses que piensas de lo siguiente: ¿crees que entra en conflicto, la teoría de la evolución, con su azar de mutaciones y su selección, con la idea de que el mundo tiene algún propósito inteligente?

Antronia.- Muy bien, otro día. Pero todas esas cuestiones que tú planteas, Espe, yo, como científica, no me las suelo plantear, así que no esperes que las tenga muy claras.

¿Qué opinas tú?

domingo, 17 de enero de 2010

Tertulia



Este jueves, día 21, a las seis (6) de la tarde, en el CAFÉ TEATRO de Sax, haremos nuestra primera tertulia filosófica, (sólo para muy interesados).

Como es la primera, propongo charlar de un tema bastante general, un tema socrático, o sea, muy preguntador, sin tecnicismos ni pedanterías, y relacionado con cómo vivir. ¿Podemos saber qué es bueno, cómo hay que vivir, etc? Y ¿podemos aprenderlo y enseñarlo?

Einstein escribió una vez:

No es suficiente enseñar a un hombre una especialidad. Aun cuando esto logre convertirlo en una especie de máquina útil no tendrá una personalidad desarrollada de manera armoniosa. Es indispensable que el estudiante adquiera una comprensión de los valores y una profunda afinidad con ellos. Tiene que alcanzar un vigoroso sentimiento de lo bello y de lo moralmente bueno, de lo contrario, la especialización de sus conocimientos lo asemejarán más a un perro adiestrado que a una persona de desarrollo culto y equilibrado.

Muy bien, creo que podemos todos estar de acuerdo en que de nada sirve saber muchas técnicas y manejar muchos instrumentos si no sabemos a dónde queremos llegar, es decir, para qué es bueno todo eso, cómo debemos vivir… en fin, qué sentido tiene nuestra vida.

Pero precisamente la persona que se dedicó a preguntar eso a todo el mundo, Sócrates, fue condenado a muerte por corromper a la juventud. ¿Qué le hizo tan peligroso en su sociedad? Sócrates descubrió que los grandes hombres (políticos, artistas, lo que sea…) no sabían nada, porque no sabían ni siquiera lo más básico: para qué sirve vivir. Algunos jóvenes se sintieron tocados por su pregunta, y dejaron sus prometedoras carreras de empresarios, políticos, artistas… para dedicarse a buscar una respuesta, lo que significa, realmente, buscarse a sí mismo, como decía el mismo Sócrates (recordando el mandato de Apolo).

Pero ¿quién puede contestarnos esa pregunta? ¿Quién puede decir para qué vivimos, qué sentido tiene todo esto?

-La ciencia no parece tener nada que decir al respecto. Como dicen los científicos, ellos describen hechos, no valores, o sea, dicen cómo ocurren las cosas, no cómo deberíamos querer e intentar que ocurran.

Pero, entonces, ¿quién lo dirá?


-Muchas personas (algunas, ocultándolo) recurren a la religión para encontrar el sentido de sus vidas. Pero también esto tiene muchos problemas. Como se lo planteó Sócrates a un sacerdote de su época: “Las cosas buenas ¿son buenas porque las quieren los dioses o las quieren los dioses porque son buenas?” Parece que las dos opciones hacen a la religión poco atrayente. O es irracional o es inútil.
Además, cada religión parece decir cosas (parcialmente) diferentes.

-¿Y el arte? ¿No dicen que trata de lo Bello, no de lo Bueno ni de lo Verdadero?

-¿Y la filosofía? Como se ha dicho muchas veces, no hay cosa, por absurda que parezca, que no la haya defendido un filósofo. Y el asunto de qué sentido tiene esta vida no parece una excepción. Unos dicen que todo, otros que nada, otros que algo… Unos que de este tipo, otros que de aquel.

Pero no hay que desesperar ¿no?

Intentemos pensarlo nosotros, mejor juntos y dialogando que separados y monologantes. Aunque quizás no lleguemos a la respuesta satisfactoria, por lo menos seremos menos ignorantes al saber que no sabemos, como dijo también el bueno de Sócrates. (Pero que no se acerquen los que no quieran convertirse en seres peligrosos para el poder, y perseguidos por los poderosos).

La esencia de la Vida

Es difícil encontrar en un libro de ciencia un tema con el título ¿Qué es la vida? Lo normal es encontrarse cosas como El origen de la Vida, o, como mucho, De qué está hecha la vida. Qué es la Vida se supone que ya lo sabemos… Hasta que nos lo preguntamos, quizás.


Al menos, parece que todos somos capaces de distinguir a un ser vivo de uno inerte, a un animal o a una persona de una máquina... ¿no? ¡Hay alguna diferencia importante entre estar vivo y ser algo sin vida!


Supongamos (para que no nos influya la costumbre de aquí, de la Tierra) que viajamos (por teletransportación) a un planeta muy muy muy lejano y diferente del nuestro. Si hay seres vivos allí, no pueden estar hechos de nuestros materiales. Te hemos encargado que, al llegar allí, catalogues los seres que existen en ese planeta, especialmente señalando si hay vivos (y, eventualmente, inteligentes).

¿Cómo lo distinguirías? ¿Qué criterios usarías para determinar qué seres son vivos?